
Hay lugares que no aparecen en las guías más comerciales, pero que guardan siglos de historia entre sus piedras y ofrecen panorámicas que dejan sin aliento. En el interior montañoso de la provincia de Alicante, una fortaleza medieval corona un peñasco imposible, vigilando valles y caminos como lo hizo hace cientos de años.
Se trata del Castillo de Aljofra, situado en el término municipal de Confrides. De origen islámico (siglos XI-XIII), esta fortaleza formaba parte de la red defensiva que controlaba los pasos naturales entre la costa y el interior montañoso alicantino. Tras la conquista cristiana, mantuvo su importancia estratégica como punto de vigilancia sobre el cercano Valle de Guadalest y las rutas que conectaban distintas alquerías y enclaves fortificados del territorio.
Levantado sobre un espectacular espolón rocoso y a más de mil metros de altitud, el castillo conserva restos de murallas y estructuras adaptadas a la abrupta orografía, lo que evidencia su carácter prácticamente inexpugnable. Su posición permitía la comunicación visual con otras fortificaciones del interior de la actual Marina Baixa, formando parte de un auténtico sistema defensivo medieval.
En los últimos meses, el Ayuntamiento de Confrides ha acometido trabajos de mejora en el Camí del Castell, con actuaciones sobre el pavimento para facilitar el acceso y labores forestales de limpieza y acondicionamiento del entorno. Estas intervenciones no solo incrementan la seguridad de senderistas y visitantes, sino que también contribuyen a la prevención de incendios y a la puesta en valor de uno de los principales recursos patrimoniales y turísticos del municipio.
Hoy, la subida al Castillo de Aljofra se presenta como una experiencia aún más accesible y atractiva para quienes buscan combinar naturaleza, historia y panorámicas únicas en el interior de Alicante.
