El Ayuntamiento reivindica su ZBE como modelo mientras la ciudad celebra un ‘Día sin coche’ de diez horas y mantiene moratorias para determinados vehículos sin distintivo ambiental.

Benidorm quiere presentarse como ejemplo de movilidad sostenible. El Ayuntamiento lo ha vuelto a reivindicar esta semana durante la Semana Europea de la Movilidad y, especialmente, en una jornada celebrada en Canarias en la que el concejal de Movilidad, Francis Muñoz, defendió el modelo de Zona de Bajas Emisiones de la ciudad como una fórmula capaz de compatibilizar la protección ambiental con la actividad turística.

Este martes, además, Benidorm cierra la Semana Europea de la Movilidad con el ‘Día sin coche’, restringiendo durante diez horas el tráfico en la calle de la Ermita y aplicando restricciones en el Paseo de Poniente para dar prioridad a peatones y bicicletas. El transporte público autonómico también es gratuito durante toda la jornada por iniciativa de la Generalitat.

Pero detrás del mensaje institucional aparece una cuestión que merece ser planteada: ¿qué resultados concretos permiten afirmar que Benidorm es ya un referente de movilidad sostenible?

Porque una cosa es tener una Zona de Bajas Emisiones, organizar un Día sin Coche y participar en jornadas sobre movilidad. Y otra muy diferente es demostrar, con datos comparables, que esas políticas están consiguiendo reducir de forma significativa la contaminación, el tráfico y la dependencia del vehículo privado.

La ZBE funciona, pero no todos los vehículos están sometidos al mismo régimen

La Zona de Bajas Emisiones de Benidorm no es un proyecto pendiente de implantación. El Ayuntamiento sitúa su entrada en funcionamiento definitivo el 1 de julio de 2025 y, en marzo de este año, aseguraba que había conseguido reducir en unos 2.000 vehículos diarios el tráfico en las franjas de mayor circulación. Se trata, eso sí, de un dato municipal.

También es cierto que el sistema ya ha entrado en su fase sancionadora. En agosto, el Ayuntamiento informó de la imposición de multas de 200 euros —100 euros por pronto pago— por accesos no autorizados, con especial concentración de incumplimientos en la calle Dr. Pérez Llorca.

Sin embargo, el funcionamiento de la ZBE tiene una realidad bastante más compleja que la imagen de una ciudad en la que todos los vehículos contaminantes quedan automáticamente fuera.

El propio concejal de Movilidad explicaba la semana pasada que Benidorm aplica moratorias anuales para determinados vehículos sin distintivo ambiental, permitiendo el acceso cuando se trata de residentes o cuando existe una autorización expresa.

Y precisamente ahí aparece una de las preguntas que deberían acompañar al discurso de “ciudad referente”: ¿cuántos vehículos sin distintivo están actualmente autorizados a acceder a la ZBE y qué impacto tienen esas excepciones sobre los objetivos ambientales de la zona?

2.000 vehículos menos, pero ¿qué ha pasado con la contaminación?

El Ayuntamiento afirmó en marzo que el tráfico había disminuido en unos 2.000 vehículos diarios en las franjas de mayor tránsito. También aseguró que se había producido una mejora en los indicadores de calidad del aire.

Es un dato relevante. Pero si Benidorm quiere presentar su modelo como ejemplo para otras ciudades, el debate no debería quedarse ahí.

La ciudadanía debería poder conocer qué evolución han tenido los principales indicadores ambientales antes y después de la implantación de la ZBE.

¿Cuánto han disminuido realmente las emisiones? ¿Qué evolución han registrado los principales contaminantes? ¿Cuántos vehículos sin distintivo han dejado de acceder? ¿Cuántos continúan entrando gracias a las autorizaciones y moratorias? ¿Cuántas sanciones se han impuesto desde el inicio de la fase sancionadora?

¿Y cuánto ha aumentado el uso del transporte público, la bicicleta o los desplazamientos peatonales?

Son preguntas especialmente pertinentes cuando el propio Ayuntamiento utiliza expresiones como “referente”, “modelo” o “ciudad europea de referencia”.

Diez horas sin coche frente a 365 días de movilidad

El ‘Día sin coche’ tiene un claro componente de concienciación. Durante diez horas se restringe el tráfico en determinados espacios y se intenta que peatones y bicicletas ganen protagonismo.

Pero el verdadero examen de una política de movilidad no se produce durante las diez horas de una jornada concreta. Se produce el resto del año.

Benidorm es una ciudad turística con una enorme movilidad diaria de residentes, trabajadores, visitantes, distribución de mercancías y transporte vinculado al sector turístico. Por eso, la pregunta relevante no es únicamente cuántas calles pueden cerrarse durante un día, sino qué transformación permanente se está produciendo en la forma en la que se desplazan quienes viven y trabajan en la ciudad.

La propia programación municipal presenta la Semana Europea de la Movilidad como un escaparate del trabajo que se desarrolla durante todo el año.

Precisamente por eso, ese trabajo debería poder medirse.

El transporte público gratuito no es un logro exclusivo de Benidorm

Otro elemento destacado en la jornada de este martes es la gratuidad del transporte público.

Pero tampoco en este caso se trata de una medida exclusiva del Ayuntamiento de Benidorm. La Generalitat ha establecido que Metrovalencia, TRAM d’Alacant, TRAM de Castelló y Metrobús sean gratuitos durante el 22 de septiembre con motivo del Día sin Coche.

Por tanto, la gratuidad del TRAM durante esta jornada no puede utilizarse como indicador específico del éxito del modelo de movilidad de Benidorm.

La cuestión vuelve a ser la misma: qué ocurre cuando termina el Día sin Coche y los servicios recuperan su funcionamiento ordinario.

El reto de Benidorm: pasar del relato a la medición

Benidorm cuenta con una estrategia de movilidad, una ZBE, sistemas de autorización, restricciones de acceso, políticas de bicicleta y transporte público y diferentes actuaciones para favorecer alternativas al vehículo privado.

Eso es una realidad. También lo es que la ZBE está funcionando y que ya se están imponiendo sanciones por determinados accesos no autorizados.

Pero precisamente por eso el debate ya no debería centrarse en si Benidorm tiene o no una ZBE.

La pregunta ahora es si los resultados obtenidos justifican que la ciudad se presente como un referente.

Y para responderla hacen falta datos.

Datos sobre tráfico.
Datos sobre emisiones.
Datos sobre calidad del aire.
Datos sobre sanciones.
Datos sobre autorizaciones.
Datos sobre moratorias.
Datos sobre transporte público.
Datos sobre bicicleta.
Y, sobre todo, datos que permitan comparar la situación actual con la que existía antes de la implantación de la ZBE.

Porque una ciudad no se convierte en referente de movilidad sostenible por organizar un Día sin Coche ni simplemente por disponer de una Zona de Bajas Emisiones.

El verdadero reconocimiento llegará cuando pueda demostrarse que las medidas adoptadas han conseguido algo más difícil: que Benidorm contamine menos, reduzca el tráfico innecesario y consiga que una parte significativa de sus desplazamientos se realice mediante alternativas al vehículo privado.

Hasta entonces, el debate permanece abierto.

Benidorm dice que tiene un modelo de referencia. Ahora faltan los datos que permitan comprobar hasta dónde llega realmente ese modelo.

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